Esta pregunta que, a priori, parece sencilla y sin complicaciones, sí las plantea cuando de hacerlo con buen criterio se trata. Y es que, lo de hacer test también tiene su técnica y, no cabe duda de que quien la tenga obtendrá ventaja sobre aquél o aquellos que, sin haberla aprendido, se ponga a hacerlo de forma autodidáctica.
Así pues, paso a paso, vamos a exponer todo aquello que se debe conocer para poder realizar con garantías de éxito un ejercicio tipo test.
Trataremos en primer lugar de las PREGUNTAS en sí, y daremos las siguientes recomendaciones:
- Hay que leerlas muy despacio, prestando muchísima atención a la lectura, que habrá de comprender en su totalidad, para saber el significado de lo que en realidad se pide, ya que si no consigue esto se estará, con muchas probabilidades, abocado al error en la respuesta.
Una vez comprendido el significado de la pregunta y sabido lo que se pide en ella, hay que comenzar a leer las alternativas de RESPUESTA del mismo modo, o sea, despacio, con mucha atención y comprendiendo por completo su significado.
- Puede ser que se sepa de forma muy clara la respuesta y que no nos ofrezca duda alguna cuál sea la alternativa cierta. En este caso hay que proceder a marcar la que, sin duda, corresponde.
- Cuando leída una pregunta se tenga total desconocimiento de lo que se pide, hay que pasar de forma inmediata y sin leer siquiera las alternativas de respuesta, a la pregunta siguientes, con el fin de economizar todo el tiempo posible, pues de este modo, podremos meditar más otras preguntas que, conociéndose, ofrezcan dudas en sus alternativas de respuesta.
- En aquellas preguntas que, leídas y comprendidas, presenten dudas sobre dos alternativas de respuesta, es recomendable no marcar ninguna de las dos alternativas en una primera vuelta del ejercicio, señalándola en un apunte aparte para, una vez se haya llegado el final del ejercicio, evaluar las que se han contestado y decidir, a la vista de su número, si es suficiente el número de ellas que se sabe están acertadas, o si, por el contrario, hay que arriesgar un poco y contestar algunas más de las que se han dejado sin contestar por dudosas, ya que siempre se tendrán en cuenta que las preguntas mal contestadas RESTAN, siendo lo habitual que tres preguntas mal contestadas resten una bien contestada. Por tanto es recomendable NO CONTESTAR LO QUE NO SE SEPA. Y más, si hecho el recuento de las contestadas, el opositor cree suficiente el número de ellas para aprobar el ejercicio.
- Puede suceder también que el opositor, una vez concluida la primera vuelta del ejercicio y hecho el recuento de las que considera acertadas con seguridad, tenga dudas sobre si son suficientes para aprobar o no el ejercicio. En este caso le será conveniente arriesgar un poco y contestar algunas de las que haya dejado sin contestar en la primera vuelta, de las que crea saber casi con seguridad la respuesta.
El opositor que esté bien preparado y conozca su programa de oposición ha de saber que en todo ejercicio de test siempre habrá un porcentaje de preguntas que desconozca, situándose éste entre el 10 y el 25-30%, dependiendo del grado de preparación que tenga. Por debajo de este porcentaje peligra el éxito de la prueba.
No obstante, cuando un opositor se haya preparado a conciencia y conozca completamente su programa de oposición, no tiene que temer que un ejercicio de test sea muy difícil y que tenga que dejar muchas preguntas sin contestar por no saber su respuesta, ya que ha de tener presente que si para él, que está bien preparado, el ejercicio resulta muy difícil, más lo será para el que esté peor preparado. Esto significa que cuanto mejor se esté preparado de cara a la prueba a la que se presente, más ventajoso será para el ejercicio de test que sea muy dificultoso,ya que, de este modo, quedarán eliminados todos aquellos opositores que no se encuentren tan bien preparados, puesto que desconocerán las respuestas a las preguntas, en un porcentaje muy superior a aquél.